viernes, 12 de septiembre de 2008

If



Algunas veces la noche se astilla contra mi frente y los recuerdos afloran ajenos a cualquier control; con frecuencia me sorprende que los pulsos de la vida hayan latido en mí tanto y tan fuerte.

Buscaba ayer el orto del cinturón de Orión, que siempre se adelanta al amarillo con que llegan a mí los otoños; había dejado un rosario de MP3 sonando suavemente en los altavoces del PC, para anclar lo etéreo de la música al leve brillo de las estrellas, cuando sonó un viejo tema de aquellos días en que mi mundo era joven. Talking to the end, primer corte del décimo LP, “Liquid acrobat as regard the air”, de la Incredible String Band que había comprado en el 71 en Elur, catedral undergroung (pese a estar ubicada en un primero de la calle Chapitela) de aquella Pamplona limitada, carlista y paqueta. Cuantas veces, pensé, habíamos cantado a dúo, Fernando y yo, aquella estrofa “this is no time for easy riding / this is no time to cry / better start to play your part /start to live before you start to die”, en los tiempos primeros de nuestra germinación. El estribillo del final, acentuado con las notas metálicas de un sitar, volvió a impresionarme como la primera vez que rebotó en mi mente “if I could sing only one song I'd sing of you” si pudiera cantar una sola canción, cantaría sobre ti. Tenía entonces dieciséis años; habitaba en una ciudad a la que reventaba por cada costura; intuía, sin demasiado interés, las diferencias que establecen los géneros (aquello de los chicos con las chicas, deben estar), pero confieso que sospechar quien, a lo largo de mi vida, pudiera protagonizar mi única canción, dilató mi incorregible tendencia a la vigilia.

De entonces a aquí, ahora tengo 53 años, he construido un orgulloso y largo historial que acredita el haber transitado los jardines prohibidos; he visto aquello que otros han leído; he atravesado territorios que no anotaban los mapas; he nacido y he muerto y he vuelto a nacer; me han tumbado y me he vuelto a alzar, siempre. Supongo que, como tantos, he vivido mi vida poniendo todas las fichas en el paño en que me ha tocado jugar, en el convencimiento de que era el juego y no las ganancias, lo que me convocaba.

El mundo es circular y en una vida extensa, la línea recta te devuelve al punto de partida; más viejo y puede que más sabio. Ahora sé con certeza que también yo “If I could sing only one song I'd sing of you ” por supuesto.