sábado, 29 de noviembre de 2008

Haiku 41º52' N / 0º18' O

Mis ojos, en la noche,
no ven
si hay luz en tu ventana

viernes, 28 de noviembre de 2008

Haiku 37º59' N / 1º07' O

Exogamia;
tallos distintos,
gemelas floraciones.

martes, 18 de noviembre de 2008

Lusitania V. SMS recibido 18/11/08 23:14

Brindaremos en algún lugar, cuando no importa.
Apolonio de Rodas describió la odisea de Jasón y la de sus compañeros αργοναύτης y desveló la divisa de éstos hombres escasos “vivir no es necesario, navegar, imprescindible
Será en algún lugar, cuando no importa; recordó la firmeza de los marinos del Argos y el que las epopeyas desprecian el latido del tiempo. Pensó que el acento de lo homérico residía en la certeza de que habrá de ocurrir y coincidió en que, los donde y los cuando no eran sustantivos. No le hubiera importado que fuera ahora y aquí, pensó, pero para alguien experto en la estática del movimiento el cuando, verdaderamente, carecía de importancia.
La imaginación es el privilegio de los vivos; ello permite alterar cronologías, vaciar las estancias, cambiar afinaciones, redecorar espacios. Pensó, que de estar en su mano, sería en el mínimo espigón de ladrillo que se abre al este y que penetra en un agua que duplica el cielo, en el espejo de una breve laguna, donde las moles de granito aportan una dulzura femenina a la gravedad del paisaje. Sería al alba de un día de verano y antes de aceptar que dormir puede ser una opción. Ello requeriría la laocóntica tarea de trasladar un museo, pero, pensó, ¡valdría la pena!.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Lusitania IV. SMS recibido 17/11/08 12:56

Éxito total, fundamentales tus consejos, beso.
Estaba claro, no podía fallar, pensó y la imaginó en el escenario abstracto de las ceremonias donde nada es natural. Una boda es como la teatralización de la apertura de la bolsa, en Wall Street, alguien finge iniciar con un golpe de mazo el flujo de transacciones; queda para la historia la foto del evento. No importa quien lance la señal, lo trascendente es el mercado que desata, pensó.
Sabía quien estaría al alza en las cotizaciones, porque jugaba con información privilegiada, previa al inicio de la sesión. Sabía que ella abriría con una larga ducha, como reclama una noche anterior tan dilatada; conocía la marca del gel y del chapú, su exacta capacidad de espuma y la viscosidad con que se extendía sobre la piel mojada. Luego, la toalla enrollada en el pelo y el albornoz, recogiendo el exceso de humedad y el par de cigarrillos que precederían al planchado del pelo, lenta ceremonia sobre la que recaía una importante parte del impacto de las cotizaciones. La aplicación del desodorante, la crema base, el maquillaje, los ojos, perfilado de labios y la boca; un nuevo cigarrillo y la duda inevitable del color, ¿tonos tierra o la gama del rojo?, ¿lo dejo o cambio? Si hubiera estado a su lado, pensó, le hubiera sugerido afrontar con audacia un rojo de Chanel, cuya base de manteca de Karité habría agradecido su compañero; de la gama brillante Aqualumière SPF 15, el nº 71 Amalfi; de la Rouge Hidrabase, barra más satinada, el nº 104 Inspiration, pero si hubiese decidido yo, no hubiera tenido dudas, pensó, el nº 20 de la gama Rouge Allure, Voluptuous, con una laca de uñas nº 59 Canicule, munición de grueso calibre, la ropa que más viste a una mujer, se dijo, si señor, el nº 20 y el nº 59, ¡con dos tacones!. Luego le hubiera propuesto considerar la combinación del perfilador Extreme, la máscara Waterproof Noir y la sombra de ojos Irréelle duo Desert-Rose 10, que el pensaba perfecta. Unas gotas de Eau Première Nº 5 o el contraste extremo del Eau de Rochas, ello depende de las expectativas, pensó, yo así, me volvería a la cama y no saldría de la habitación en una semana, pero la apertura de Wall Street es una ceremonia pública que requiere de ir vestido; una boda es una boda, se dijo.
Descubrió que pese al caudal de información privilegiada, le faltaban datos relevantes, el conjunto y las medias estaban ausentes del dossier; las medias serían negras, pero ¿las opacas tipo a las Tribeca, con sus audaces talones o más parecidas a las exquisitas Parigi en tul plumetis?, de La Perla, tendría que esperar a recibir la crónica completa de la jornada bursátil, para proceder a despejar esa X tan delicada. El top negro de tirantes no sería de seda cruda, estaba en el dossier. Y sobre todo ello el elegante traje, falda y chaqueta, calado en negro, con una textura protagonista e insinuadora, los zapatos negros de medio tacón y el bolso; lista para matar, distinta y diferente, en ese mar de gustos deplorables que supone una boda.
La elegancia es una cualidad interior, como la inteligencia o la espiritualidad, pensó, se tiene o no se tiene. Cuando alguien que no la posee hace uso de ella, se disfraza y, con suerte, sólo resulta hortera; imaginó la penosa procesión de trajes de chaqueta con pedrerías y botoncillos dorados; los vestidos de noche con el chal, de quienes nunca han vestido de noche; los trajes oscuros de tres piezas, con corbatas pastel y el medio nudo Windsor; las plumas Montblanc sin tinta; el mechero Dupont que regresa a la luz; los gemelos de nudos que vienen con las camisas de gemelos, de esas que llevan bolsillo; las pamelas; la lencería de por lo que pueda pasar y las ingles brasileñas; la papela de la farlopa para los enrollados/as y las inevitables cámaras de 8 megapixel para las evitables fotos de grupo y las de con los novios; coño, se dijo, es como arrojar una perla en un campo de berzas.
Espero, pensó, que alguna vez podamos compartir la elocuencia de una cena, tras la idéntica ceremonia de vestirse así, sólo por que los dos queremos.

Vostell

Hay segundos que duran una hora, porque el tiempo está hecho de intensidad; sólo los necios tienden a ignorarlo. Acodado en el muro de piedras, miraba hacia poniente donde un sol, ya vencido, incendiaba las nubes del horizonte. Era otoño en la tierra de los Santos Inocentes. Caía la tarde, otra, y, como siempre, despedir al crepúsculo constituía una de esas antiguas ceremonias que valen siempre la pena. De suroeste a noroeste, el cielo era una banda roja, pesada y quieta, que evolucionaba hacia los primeros granates que luego serían de un púrpura ligero. El paisaje, liberado del dibujo que permiten las sombras, era una masa de contrastes carente de textura. Ver caer la nieve, arder un fuego, o las evoluciones del crepúsculo del día o de la noche, pensó, son algo que se comparte desde el silencio, como levantar la orografía de la espalda o hundirse en un beso. Abrazado a la tarde, dio una segunda calada al cigarrillo que acababa de encender; no estaba solo y la visita al museo iba a iniciarse. Apagó la colilla, guiñó un ojo al poniente y regresó al nosotros.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Haiku 39º25' N / 6º30' O

Sin otra mar;
mis brazos
como olas.

Haiku 28º07' N / 15º35' O

Es junio
en mi memoria y
noviembre en mi cielo.

Todas las vidas están en mí

“Hay otros mundos, pero están en éste. Hay otras vidas, pero están en ti” Paul Éluard
(14 de diciembre de 1895- 18 de noviembre de 1952) Seudónimo de Eugène Grindel, poeta.

Están las gentes que afirman tener una existencia trascendente en dos planos vitales que se complementan; el del propio yo, dotado de alma, conciencia, consciencia y del libre albedrío y el de su dios (grande o pequeño, mortal o eterno, adorable en altares o en la cama), creador del yo propio, origen y destino del creyente. También estamos los que consideramos la existencia como un cúmulo de accidentes, que no tienen otro sentido que el elemental de vivirlos; intensa, completa e irremisiblemente. Los primeros precisan de complicadas arquitecturas teológicas, morales, patrióticas o religiosas que permitan conocer las reglas del juego, que establezcan los universos del tótem y el tabú, de lo que les es permitido y de aquello que quedará eficazmente prohibido. Los segundos reconocemos estar sólo de paso y no encontramos en el reglamento ninguna utilidad. Unos y otros habitamos el mismo planeta.

No imagino un cielo con una sola estrella; aprendí de los desiertos del norte de África que el viento une y separa los granos de arena y que por ello el desierto no cambia en su esencia, ni se duele. Todas las vidas están en mí, de ello estoy seguro. No creo en la trasmigración de las almas, ni en los dioses, ni en infiernos o paraísos. Una sola vida, ésta, resulta suficiente para llenar mi asombro o levantar las torres de mi emoción. Florecer, no requiere testigos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Haiku 41º59' N 7/ 2º49' E

Gobiernas esta noche
y mis ojos te añoran.
La boca seca.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Lusitania III. SMS recibido: 09/11/08 16:55


A mi también me hubiera gustado”.
La compleja infraestructura electrónica permitía no verbalizar los pensamientos; era una especie de omnisciencia literaria, donde el lector-actor podía comunicarse con el redactor-actor y completar lagunas, cerrar los círculos, sin que mediara un solo sonido. Construcciones a posteriori, que no perdían un ápice de su valor, aunque no podían modificar lo pretérito, pensó.
Que las cosas ocurran, puede ser igualado por la conciencia de que pudieron ocurrir; el sabio establece muy pocas diferencias entre ambos escenarios. Lo que uno percibe como tangible no siempre es material, se dijo.
Pensó que él ya había podido sentir como el peso del agua doblegaba los cabellos contra su cuello y como las primeras gotas que escapaban por su espalda, erizaban el fino vello rubio de sus antebrazos, levantando texturas. De igual manera, pensó, ella podría haber sentido la presión de las yemas de los dedos sobre el cuero cabelludo, distribuida de manera diferente en función de la zona y de la largura del pelo; ambos podrían haber reconstruido el caudal de agua tibia, al recoger de la nuca hasta las puntas la espuma o disfrutado del aroma final de un pelo limpio y brillante.
Hay cajones que su apertura requiere de un permiso expreso, eso, que todo el mundo sabe, separa en una línea inapelable, a los infractores de los que practican la estricta observancia; ante la duda, algunos optan por no abrir ninguno y apilan su hatería en el hueco de cualquier estante. Un armario es un universo tan íntimo como una carta o el contenido de un bolsillo. En la bandeja de algún cajón, pensó, estarían guardados los mundos de a diario y los de esto me lo puesto para ti; todos lo hacemos, es un antiguo privilegio de cuando las cosas surgen con la oportunidad que permite la premeditación. Elegir puede ser un doble privilegio, yo lo elijo o yo elijo que tú elijas; ambos construidos desde el ejercicio de lo voluntario y de lo compartido, e intensos por definición. Él ya había recorrido mentalmente ambas experiencias, que había hallado del todo deliciosas; la segunda, definir de los pies a la cabeza un único cociente nacido de múltiples posibilidades, habría llenado su absoluta inclinación por las arquitecturas efímeras y trascendentes. Lo había hecho desde lo abstracto del desconocimiento de la materia prima y desde la seguridad de que ésta, sería generosa y exquisita; de ello no albergaba duda.
¿Yo lo elijo o yo elijo que tú elijas?, ¿Cual hubiera sido su opción? Sabía por experiencia que hay incógnitas que uno no puede resolver porque pertenecen a las esferas en que gravita el otro; encendió un cigarrillo, alojó los auriculares en el hueco de los oídos y dio al play de su I Pod™, donde el piano de Tom Waits iniciaba su Innocent When You Dream.


The bats are in the belfry
the dew is on the moor
where are the arms that held me
and pledged her love before
and pledged her love before…
Chorus:
It's such a sad old feeling
the fields are soft and green
it's memories that I'm stelaing
but you're innocent when you dream
when you dream
you're innocent when you dream

domingo, 9 de noviembre de 2008

Haiku 39º53' N / 5º32' O

Diaforesis;
caminos de la piel,
rotundas humedades.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Haiku 41º59 N / 1º40' O

Coeficiencia;
tú y yo,
razón de sentimientos.

Kðan: La hipótesis de Riemann

Existe una constante C > 0 tal que:



x = su saliva, en mi boca.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Espacio-tiempo


Sabía que con sólo concentrarse podría oír los vaivenes de su respiración; recordó que las ecuaciones que describen la relatividad general, habían permitido la teoría de los puentes de Einstein-Rosen, donde los agujeros de gusano facilitaban abreviar las distancias en el espacio-tiempo. Dos puertas y un pasillo eran una longitud inabarcable para un hombre del S. XXI, que cualquier austrolopiteco afariense hubiera resuelto con menos de seis pasos; el precio del progreso, pensó, la física pergeña lo que la ética no permite explorar, a veces pienso que avanzamos hacia atrás, se dijo en el silencio. Fuera la noche era fría, coronada por el cinturón de Orión y la uve de Tauro; las hojas de los ginkos mudaban del verde al amarillo y las grandes superficies decoraban los espacios, con la insistencia de la penosa navidad.
Los puentes de Einstein-Rosen, pensó, y el martillo de Rouco Varela; despejar x.
x= a mañana será otro día, lamento dejar éste como está, pensó. Se dio la vuelta y siguió no durmiendo.

Haiku 41º38' N / 0º53' O

Ontogenia;
crecer de ti,
crecer por ti.

Haiku 32º39' N / 16º58' O

Solipsismo;
olvido, siempre, aquello
que no duele.

Haiku 42º48' N / 4º19' O

Aporía;
por intuirte
leo en las nubes.

haiku 36º31 N / 6º17' O

Petroglifo;
memorias, otras,
sobre mi frente.

martes, 4 de noviembre de 2008

Haiku 28º06' N / 15º25' O

Cuarto creciente;
mi noche que abrevia
las distancias.

Haiku 39º25' N / 6º30' O

Ecuaciones no lineales;
los dos sabemos
del otro.