Toreando en corto, en el espacio crítico de los dos avisos previos y sin haber montado todavía la espada de matar; ajeno a los tendidos, al callejón, a las voces del mozo de estoques y del peón de confianza, que gritan ¡mátalo!; ajeno al resultado de la tarde y a futuros contratos; ajeno a todo aquello que no se circunscriba en la geometría del toro, el trapo y el que gobierna el trapo. Ajeno al rayo que habrá de partirme alguna vez y en algún sitio.Toreo circular, naturales templados y el cite sin alivios; aquí y ahora, tú y yo, pasando de metales, cuerpo con cuerpo, mezclándonos las sangres, la que cada uno a obtenido del otro en buena lid, vamos allá, los dos y hagamos algo grande que finalmente nos pierda a cada uno. Vente y da todo lo que tengas; vacíate o vacíame, esto queda entre nosotros. Soñaba, pensó, en los picos de la vida que casi nadie escala por puro pánico escénico; hubiera jurado sentir la arena de su boca en mi boca, se dijo con decepción. Arrancado de los mundos de la ensoñación por esa voz sin rostro que anuncia las paradas, una tras otra y otra, en la insufrible cafetera de un tren de media distancia en la España interior. Por la ventanilla desfilaban las formas del otoño a contramarcha y en el desvencijado asiento de enfrente, la torda veinteañera vestida de matar, pasada de crema base y de First eau de parfum de Van Cleef & Arpels, escaqueado a una madre con más gusto; ofreciendo la palabrera exuberancia de un 110 de copa, a la admiración de albañiles y de mozos de cuerda. Joder tía, pensó, otra mujer sinécdoque, otra metonimia cutre de las tetas por todo el ser; cerró los ojos con el alivio que ofrece el inhibirse en batallas impropias. Buscó entre los cortafuegos del cerebro un rápido antídoto para tan torpe veneno y regresó a donde estaba antes, a la opuesta metonimia, aquella en el todo modela el territorio que define las partes: unos ojos grandes que establecen las exactas coordenadas de un rostro armonioso, que apetece tomar entre las manos, para peinar sus cejas con los dedos pulgares y una boca digna de cualquier naufragio, de torear en corto, de poder a poder.