Ella no podía evitar que el peso en la balanza de un rosario de años, llevara la humedad a sus ojos y el sabor de la tristeza a los músculos que enarcan las cejas; todo dolor innecesario resulta cruel. Ello no ocurría de continuo aunque el eco, persistente, de un runrún mantenido, se acunaba en el ritmo de su respiración. La realidad de la vida conculca contratos y hace que los plazos expiren, aunque en el articulado de las promesas parecieran eternos. Condenar una puerta es siempre una experiencia aparatosa, y tirar luego la llave, es algo que trasciende al ritual. No había en esa decisión espacio para el vértigo, sino el peso de cientos de heridas leves, que por ser evitables, dolían como una brutal amputación. Como tantas deidades que perdieron su culto, quien había sido antes el motor de profundos latidos, se hundía ahora en el lodo del ídolo desprovisto de fieles. Los muertos no sangran a borbotones, pensó, y cada laceración por donde se derraman mis arterias, demuestra que estoy viva. Y ahora, cuando la torre ha dado mate al rey, otras partidas reclamarán el orden en las fichas y nuevas aperturas. 32 trebejos, 64 casillas; en las filas, columnas, diagonales, en los bordes, esquinas y en el centro reside el juego y el éxtasis del juego. Aún hay combinaciones que están por explorar.1. e4, mueven las negras