martes, 17 de noviembre de 2009

Marcos 9:42


El mismo año que los confusos cálculos de Cristoforo Colombo (1451-1506) ampliaron los límites de la cartografía, Leonardo (1452-1519) anotó en su dibujo El Hombre de Vitrubio el canon de las proporciones humanas. El mundo se extendió en un continente y el hombre sirvió como medida de todas las cosas; Renacimiento, del hombre y de los mundos del hombre tras los lamentos de la edad media y de dios y los mundos de dios.
De todos los seres sintientes, solo los humanos construimos paradigmas basados en los dioses; del Deus vult (Dios lo quiere) de la primera cruzada a Caudillo de España por la gracia de Dios o del Dieu et mon droit, lema de la casa real británica al Gott Mit Uns (Dios con Nosotros) leyenda que decoraba el cinturón del ejército nazi, según diseño de Richard Sieper & Sohne Ludenscheid; esa unión no siempre ha sido luminosa.

Bendicto XVI, nombre artístico de Joseph Alois Ratzinger (1927) acaba de negar que el uso del preservativo sirva para limitar el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida; ello es en sí, una depravación. Que el pastor de una iglesia afirme que el condón no debe ser usado por sus fieles, porque la doctrina que ellos abrazan limita la relación sexual a la procreación, es respetable; la libertad religiosa es un derecho inalienable y quien precisa del consuelo divino debe admitir los límites que ese vínculo establece. Que los argumentos teológicos pretendan sustituir a los científicos y que con ello contribuyan a extender una pandemia es genocida. Sé de lo que hablo porque ello me ha arrancado las más amargas lágrimas; me aterra pensar que un hombre culto cuadre sus matemáticas en los albores del S. XXI con argumentos del XIII; aumenta mi pavor que negar el holocausto que orquestaron los nazis sea delito en algunos países y que hacer peligrar la vida de millones de seres no sea siquiera una opinión punible.

Leí de Marcos 9:42 “Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen a la mar.” y me pregunto ¿y a quien no les evite arriesgarse a morir?