miércoles, 25 de agosto de 2010

G. D. Weiss

Hoy he leído del obituario del País que George David Weiss había fallecido por causas naturales, ello ha movido mi emoción hacia la tristeza de lo irreparable; respetaba su exquisito trabajo, especialmente su legendario tema "What a Wonderful World" que en 1967 grabara mi venerado Hermano Louis Amstrong, descansen los dos en paz. No me cuesta admitir que abundo en los que consideran que mundo y maravilloso son una contradictio in terminis, una aporía, que reconozco tan luminosa como inútil; el universo carece de todo sentimiento.

Maravilla es el hecho o cosa que causa asombro y admiración, para unos pueden ser los 477 CV del Aston Martin DB9; o las piernas de Melanie (ahora de Antonio Banderas); o la voz de la Callas, como para mi lo son la incompresible anatomía de rinocerontes y baobabs o sospecharte desnuda bajo el lienzo de hilo de una sábana blanca. La arquitectura de mi asombro es de una altura diminuta (otra aporía) pero intensa y suficiente; hoy habrá de llenarla la luna de agosto y la memoria azul del agave en un vaso de tequila.