miércoles, 2 de mayo de 2012

31/8/62 23/4/2012


No resulta fácil aceptarlo, pero lo cierto es que te has ido; que era algo cada vez más probable no lo ha hecho menos doloroso. Admiro tu coraje; otros habrían vendido la pena por quintales en la barra libre abierta a todo aquel que grita que se va. Abundan quienes  te echan encima cualquier desbarajuste en su mundo diminuto y tratan de convertirlo en el epicentro de los rituales de su tribu; tú has sido más sabia y ahora es tarde para poder agradecerlo.
Pensaba en  que habiendo ejercido un oficio común habitábamos  los extremos de la cuerda; tú cultivabas las relaciones con la eficacia del jardinero, yo me dejo querer  sin que me preocupe quedar mal; tú abrazabas a todos, yo soy hábil dando coces; tú vivías rezumando entusiasmo, yo soy un cínico que a veces se emociona y trata de negarlo; sé que en el fondo estarías de acuerdo porque a ti también te tocó sufrirlo.  En el sinsentido de tener que ser tú eras chica buena y yo chico malo pero los dos conocíamos al otro y de ello brota respeto. Nos unía la vehemencia que nos separaba y el empecinamiento por negar al olvido los mundos que se mecen en las fotografías. Ahora habrá quien te sitúe en lo intangible de los paraísos de quienes quieren creer; yo te echaré de menos entre las placas de vidrio o en lo amarillo de tantas albúminas. Me ha alegrado comprobar que al irte has desatado en tantos la tristeza.