Desde mi biblioteca, orientada al suroeste, Canis Mayor es ahora una constelación casi velada por
inoportunos tejados y el exceso de luces de la plaza; sobre la tejas solo
percibo el cuello y la cabeza. A la velocidad que el horizonte digiere al mayor
de los canes, a Sirius le queda un minuto en mi ventana. Betelgeuse me permite
precisar los jirones de Orión y es primavera y apetece abrirle los balcones a
la noche. Me he puesto en el vaso un chupito de Don Julio y en el reproductor
la banda sonora de Southern Comfort
que escribió Ry Cooder en el 81; en que despida a Sirius voy a tumbarme en el
suelo a oscuras y a contemplar el orto y el ocaso de astros que solo brillaron en mi planisferio. Acabo de cumplir 58 y en 21.183 noches caben muchas estrellas.
sábado, 23 de marzo de 2013
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